Index . a nutrir paisaje protegido mirando por:

Cap I

Ecología de ecosistemas e hidrología urbana . 20 preguntas

confesiones . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 .

Dinámica horizontal en humedales: esteros, bañados, meandros, cordones litorales . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 .

Cap II

Patrimonios en ámbitos rurales, confesiones .

17 . 18 . 19 . 20 . 21 . 22 . 23 . 24 . 25 . 26 . 27 . 28 . 29 . 30 . 38 . 39 .

El paisaje construído en Al Maitén . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 .

Cap III

Paisajes culturales . 31 . 32 . 33 . 34 . 35 . 36 . 37 .

Cap IV

El timón 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 .

Cap V

Leyes particulares . introito . 0 . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . 17 . 18 . 19 . 20 . 21 . 22 . 23 . 24 . 25 . 26 . 27 . 28 . 29 . 30 . 31 . 32 . 33 . 34 . 35 . 36 . 37 . 38 . 39 . 40 .

Cap VI

Paisajes interiores

Inmanencias . 1 . 2 . . La viga de cruce . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . . Joaquín Lera . . jubileo . . creación . . intangibles . . Carlos Lohlé . . Guillermo Roux . . César Pelli .

 

La viga de cruce

de la pluma de Estela Livingston

Francisco Javier de Amore Hortu, 2000

.

Las moradas del Hombre

kata logos

a la Estela celta de la piedra vivencial

a los eurekas, que cada día nuestros abuelos nos regalan

a los tránsitos velados

al develar por la difícil gracia

de las dificultades mayúsculas, la escisión y la soledad

al diafragma vital

a las tripas

.

E-Go en el cuerpo, ámbito también del espíritu en el alma, ha sido la expresión que con reiteraciones de tan simples como íntimas vertientes intentamos concitar en nuestro primer capítulo.

Habíamos comenzado allí mismo donde Hillman dejaba su obra. Para recorrerla en sentido inverso; desestructurando en buena medida algunas de sus preciosas observaciones. Y acertando a dar con ellas como el azar dispusiese.

En este segundo tramo, me gustaría insistir en referenciar a E-Go, frente a las más -por trascendentes-, reconocidas relaciones del espíritu y el alma.

Y dado que cuerpo y alma descubren en el más allá de la esquizofrenia una formidable conjunción, valen estas observaciones multiplicando tozuda reiteración a las introductorias.

El cuerpo como morada, nos acerca sensible a los espíritus: huéspedes de E-Go alojados en el alma. Y a E-Go mismo, que permanece alojado en su mitad inferior.

A través de alegrías y tristezas que a estos espíritus con E-Go relacionan, se compensa el cuerpo o defecciona.

E-Go oculto y profundo, es algo más que un vecino del mismo cuerpo y el alma.

Es fuente primaria de identidad y extraordinario núcleo de amor propio.

Su arcaica presentación, por así llamar a lo primigenio y primordial, es en especial callada. Pero refleja en sus manifestaciones más íntimas; en su recepción e inmediata traslación de simpatías; en su contención de dispatías; o en su presto rechazo de antipatías, su relación con los huéspedes del alma.

Que al decir de Hillman, repito, son ellos quienes al Hombre hospedan; quienes al alma conservan y abren; para su mejor manifestación anímica o su percepción fenomenal.

Fácil pues, resulta, advertir encriptada a esta “presentación opaca” de E-Go, frente a las más ventiladas de Psijé.

Jung la refiere como cuerpo oscuro; y en adición: verdadera materia prima.

Sus misterios, en esquizofrenia medianamente armonizada, se iluminan en el dolor. Y a través del toque sensible en el cuerpo, desdoblan la experiencia íntima de la conciencia, en dos fuentes: una que sobresale por su animar y que pertenece a Psijé y la otra, internalizada a través de sacrificio, a E-Go.

Ésta última, en cimiento sostiene y con su savia nos irriga, para en carácter y dulzura florecer.

Repitamos: en esquizofrenia, ambos, cuerpo y alma, son una, fenomenal y la misma cosa. Ambos se cimientan y reciben savia de E-Go; así como ánimos, inspiración y vientos de Psijé.

Las iniciativas vienen de Psijé.

Psijé es soplo del espíritu en el alma.

El cuerpo al igual que el alma, es lugar de encuentro de todos los pathos.

No sólo los emocionales.

En particular, en esquizofrenia: en todo el cuerpo guian los toques sensibles de ambos: espíritu y E-Go. Opuestos y complementarios. Arriba y abajo, Luminoso y opaco. Madre y Padre.

En arranque de esquizofrenia, como esta misma palabra lo indica: “escindidos”(raíz: skei-). Y escindidos en su punto de reunión: el fren, el “diafragma”; sede de todos los sentimientos en tiempos de Homero.

E-Go, repito, es cimiento perenne;

anterior y posterior al cuerpo y al alma.

Dable incluso, descubrirlo terruño.

En terruño descubre sutil, más allá de la misma existencia del Hombre, su más propia y antigua memoria “activa”.

Siendo este diafragma repito, su punto de reunión y escisión, E-Go abre en la parte superior del cuerpo los ámbitos del alma: su hospedaje a los espíritus; para sus vientos; para Psijé.

E-Go se aloja en la parte inferior.

Lo de superior e inferior, no apunta sino a mera localización.

Ambos, E-Go y su hospedaje, el alma, se manifiestan en todo momento y lugar, sensibles en el cuerpo esquizofrénico. La ensimismada relación de E-Go con ambos, cuerpo y alma, es empatía la más profunda, aunque la digan callada y opaca. Así sospecha Jung, estar frente a materia prima verdadera.

E-Go, más allá de los ánimos que a través del alma soplan, está signado en esquizofrenia armonizada, a resistir; a no abandonar sus amores; a afirmar sus elecciones, sus comportamientos y los de aquellos a amar con gusto y oficios, en dulce sacrificio.

Por cierto sostiene dones de amor y responsabilidad mayúsculas.

Sólo su silencio y oscuridad pueden facilitar, que el espíritu en el alma lo quiera por décadas descubrir a través de intelección humana, como el Ello.

La irreductibilidad de E-Go depende de los genes de sus ancestros vivos en sus cimientos. De sus capitales de gracia; los de aquellos más primitivos arcanos aferrados allí. Aquellos que conforman su cimiento y su savia.

La disposición de E-Go a permanecer en juntura o cercanía a sus afectos, por cierto también se nutre del amor hecho ánimo que recibe de este espíritu en el alma; más allá de los celos, que este niño, en oportunidades, despierta.

Como el amor es en esencia posesivo, en muchas situaciones esta posesión tiene a ambos a maltraer.

Atracción y pasión que en otros tiempos podían llevarlo incluso a inmolarse en la casa de huéspedes por disposición de gracia del espíritu de su amada.

O acabar éste con el cuerpo del amado, por mostrar la contracara de su amor.

Quienes se hospedan en el alma tienen todas estas atribuciones.

E-Go sólo puede atenderlas; ignorarlas es difícil; aceptarlas puede ser peor . . . de tales suertes va el destino.

Decía un Hombre por mí admirado, que muerto el cuerpo, se sentía el suspiro en el alma, al partir el último y más importante de los espíritus alojados en ella.

Y sólo un buen rato después, partía E-Go y su amor más propio consigo.

Aun así, siento que muerto el cuerpo,E-Go y su savia sobreviven; y a pesar de la labor de tantos gusanos, permanece como vivo vigía en su terruño.

Porque siendo de arcanos su manifestación más viva, llamada y entregada al amor en un sentido tan permanente; ¿por qué habría de partir? habiendo tantas formas de permanecer en cercanía del terruño donde eternamente gusta florecer.

Hablaremos mil veces de E-Go y de mil formas intentaremos recrear una imagen que ponga al Ello en papelera de reciclaje.

Cuando hablamos del alma y de cualquiera de sus manifestaciones, deberemos tener en cuenta, que E-Go, por su amor propio profundo, a pesar de su más callada presencia, también cuenta.

Así se revela en esquizofrenia.

El referir, que al parecer pudiera brotar sólo del alma, recibe también de E-Go merced; al menos de sus cimientos.

La conciencia no es sólo un artilugio de espíritu; sino una localización que plena, contenida en E-Go. Aunque espíritu diga tener la imaginación y la palabra para lucir en ella.

Advertir los movimientos del viento, y no advertir dónde sopla el viento, es falla gruesa que habrá que comenzar a rellenar.

Ese lugar no es sólo patencial. Sino en adición: patencial en arca viva.

Imaginar una conciencia sin su arca es como imaginar viento sin navío; sin la vela, sin el mástil que identifica para quién soplar. Sin E-Go soporte.

Sin lat. sistere, sin gr. istor.

La pretensión de ahorrarse la complejidad de estos ámbitos, puede un día comenzar a percibirse insostenible.

Que ésto complique terriblemente la cosa, no es un problema para la conciencia esquizofrénica. Lo será para la ciencia que necesita discernir, aun sin haber vivido.

Hablar de “con-ciencia” a esta altura del relato, implica haber dejado atrás la conciencia del Yo, del uno mismo y cosas por el estilo. Que aunque estén definitivamente acreditadas, necesitan descender de sus cabalgaduras para hacer paso a estos relatos.

Ese con-, cargado de savia, y esa ciencia marcada a fuego por los cortes y escisiones (*skei-) de esquizofrenia, son los que debieran acompañar a Psijé, para que sus sicologismos y sus vientos acaricien al menos, la corteza y el sacrificio del arca inmemorial de encapullado y velado E-Go.

Recalando forzoso el espíritu en la permanencia de E-Go, nos abre al don que hospedaremos del amor de sus encuentros.“Dos abismos encimados”.

Por ellos: generación y gestión de vida.

 

La conciencia que se sostiene de mirada sicologista, ha relegado E-Go al Ello.

La esquizofrenia no sólo abre el cuerpo y el alma como una flor, sino que descubre, ya no un inconciente, sino a E-Go renaciente en carne viva, haciéndose junto a espíritu, cargo de todo.

E-Go y espíritu, son bastante más de lo presumido hasta entonces por el “uno”; por el “Otro”; por el Yo; o por el sujeto. Que ésto es desestructurador; qué duda cabe. Pero, qué otra cosa mejor y novedosa se espera de esquizofrenia.

El uno mismo, a esta altura, ya deberá incluir a E-Go y al espíritu que revolotea en su hospedaje: el alma..

El aporte medular de E-Go a la mismidad, es superlativo.

Parafrasendo en algún sentido a Jung, diría que E-Go no pertenece a uno mismo. Sino, uno mismo a E-Go.

Este desdoblamiento no apunta a dicotomías. Sino a poner las cosas en su lugar, en actitud primaria y elemental.

Me parece conveniente bajar al antropocentrismo de sus altares y dejar un poco de lugar a aquellos que lo nutren. Ya sean espíritus, o E-Go.

O ambos a la vez.

El mentado inconciente de la mirada sicologista, siempre resultará el gris oscuro que deviene de la conciencia sicologista. Echando luz desde esquizofrenia sobre eso que llaman inconciente, acabará algún día en primer lugar con esta joven lexicografía.

Terciar y bloquear, impidiendo su desarrollo y posterior armonización, es la respuesta de la siquiatría.

La esquizofrenia no necesita de médicos que la controlen. Sino de alguien que controle a los médicos y a los familiares. Al esquizofrénico le basta paradojal soledad en isla de naturaleza.

En naturaleza, ámbito predilecto de ancestros, se regala a diario toda suerte de fenómenos eurísticos. En los trabajos más simples, sin necesidad de desarrollo crítico alguno.

Como ya no estamos solos, con “uno mismo”, o con el sólo Yo; en el diario trabajo se advierten las diferencias y complementaridades de los aportes de las fuentes de Psijé, y las de E-Go.

El concepto “inconciente”, repito, queda por completo desdibujado.

Estas dos fuentes descubren tal carga de identidad, que jamás utilizaríamos semejante término para calificarlos.

La lexicografía pre-esquizofrénica, sólo ayuda a desdibujar cualquier intento de facilitar desarrollo de otra cosmovisión.

Aquí, la lingüistica histórica y la hermenéutica un día sumarán instrumentos de mínima y ajustada utilidad.

Para una persona atada a su sensatez, estos comentarios facilitan el rechazo plano de cualquier pretensión de alterar aseguradora cosmovisión, autocertialumbradora y varias veces centenaria.

La tarea de desarrollar cosmovisión desde esquizofrenia, es de por sí demasiado ardua para en adición tener por mi parte, que atender a estas cuestiones en discusiones que durarán siglos.

Los conflictos descalabradores que afectan desde la autocertidumbre hasta el orden jurídico que se estructura alrededor de la responsabilidad humana, no me impiden persistir en sostener mi propia tarea a resolver; que empieza escribiendo lo que siento, para luego advertir cómo seguir tejiendo correlato.

Me atraen de sobremanera las riquezas entrañables que estas vivencias conllevan. Siento que la responsabilidad humana queda lado a lado de las corresponsabilidades divinas: tanto las de E-Go, como las del espíritu en juego con este E-Go.

Tocar la médula de E-Go es el sueño del espíritu. Y en este sueño se desliza nuestra vida.

 

El hombre en esquizofrenia se enriquece en un permanente ejercicio de sinceridad interior.

Que sin duda contribuye no sólo a enriquecer responsabilidad, sino a hospedar recreatividad, en el doble sentido que esta palabra hospeda.

La vida interior se desarrolla desde estos ámbitos insospechados, cuyo reconocimiento sólo se contaría entre criaturas pares cercanos.

La confianza expresiva facilita los accesos; aun los de simple curiosidad.

A esquizofrenia no se llega por disposición humana. Ni genética, ni existencial. Cualquier gen y cualquier existencia pueden ser poseídos por ella u hospedados en ella.

Desde el mismo momento que implica cohabitación, y ya no de uno, sino por lo menos de dos, (E-Go y espíritu), tenemos mucho trabajo de armonización por delante. Y con los que participan íntimamente, alcanza y sobra.

No es en la mente donde se alcanza esta armonización. No empieza por aquí la cuestión.

Pretender resolver estas cuestiones, desde el mundo exterior, sólo sirve para romper el embrión. Y así el espíritu no logra a su criatura renacer.

El alumbramiento demora años.

La preparación del embrión, reclama al menos el doble.

 

Amén de los anticipos eurísticos que Psijé regala en sueños, deseos y pensamientos fugaces; los sostenes de E-Go no sólo asisten silenciosos los azares más profundos, sino que otorgan a través de la internalización del dolor, meollo a nuestra conciencia moral; palpable identidad a nuestro más propio etos; y desarrollo el más asistido, a nuestra sinceridad interior.

Atribuir estos sostenes al superYo, es simple congruencia de visión sicologista. Ningún superYo tiene la caladura profunda de E-Go. Que se precia natural como toda arca, de relativa absoluta. Cerrada, oculta, callada, permanente, solitaria, milenaria y sedienta de suelo donde extender sus raíces, buscando humedades y alimentos primarios para su savia.

No podría admitir la sicología, alimentada tan sólo de vientos, que el ventilado Yo pudiera estar asistido desde otra fuente que no sea Psijé.

El Yo es su creación.

El syzygy jungiano, viniendo de espíritu, ya es una afortunada complicación.

La propia palabra “conciencia”, una vez más repetimos, queda tan desubicada como la de “inconciencia”.

El Yo queda tan instrumentado y asistido en tantas formas, que aquellas que cabrían señalar de raíz intelectual, son las que en primer término pierden su hasta hoy reconocida participación. La reflexión queda, repito, por completo postergada.

Y en todo caso, aflorando tardía, facilita desarrollo dialéctico. Que aunque innecesario para el caso, gratifica la autoestima de la criatura.

Autoestima, que como ya dijimos, tiene otros soportes más acariciadores y concretos de la relación del Hombre con sus esferas fenomenales.

 

En el trabajo he sentido la presencia de E-Go, más allá de la instrumentalidad, en la seriedad con que nos dispone; y en la misma perseverancia con que nos asiste.

Su fusión corporal es tal, que todas aquellas manifestaciones sensibles que a través del cuerpo guían nuestros actos, una vez confiados al trabajo, desaparecen por completo.

Psijé enciende nuestro amanecer. Luego E-Go se dispone en nos, en fusión plena y silenciosa. Las caricias corporales habituales de Psijé y E-go, sólo vuelven, finalizado el trabajo.

 

Cualquiera de los atributos primarios del Yo que advierte la sicología, resaltan la primaria presunción de todas las cosmovisiones antropocéntricas.

Calificaciones que no intentan ser peyorativas; sino resaltar el abismo que resulta imposible imaginar a conciencia alguna, antes de hospedar esquizofrenia.

La misma mirada que de ella se tiene, está conformada de las precarizaciones propias de sus faltas de desarrollos y de las observaciones que tras corrientes fracasos, en ellas se apoyan.

Un día “tocados” por el espíritu, o por el dolor que descubre en callado amor propio a profundo E-Go, comienzan a enhebrarse cabos sueltos; que los hay por miles.

Mientras tanto, una cosmovisión se dará de bruces con la otra.

Las riberas de la locura y la cordura quedarán casi por igual, amenazadoras y naturalmente enfrentadas. Como siempre lo ha sido.

Después de tantos años de solitaria armonización, al menos me cabe este renovado intento expresivo. Presiento un día poder encontrar mejores sendas. Por ello, reeditar es mi alegría.

 

Resalto lo dicho: ni las voces conciencia o inconciencia, ni el Yo, super Yo o el Ello, caben con su originaria conformación sicológica en estos menesteres.

De poco sirven sus bellas construcciones, si no es para contrastar de raíz ambas cosmovisiones.

Volviendo a los inicios en donde Jung percibía al alma como arquetipo: pasando los años y armonizando esquizofrenia, el alma pudiera llenarse de huéspedes deseosos de construir en amores apoyados sobre callado E-Go.

Por respeto a los dichos de Jung, repito una vez más, bien pudieran ellos ser los que al Hombre hospedan.

Aun así, esta respetuosa mirada responde a cosmovisión que tiene del alma tan rica intelección, como pobre y oscura de callado E-Go. El primer hospedero ya no es el Hombre. Ni el espíritu. Sino profundo, oculto y callado E-Go.

Imposible imaginar que este E-Go, fuera el traducido en culturas anglosajonas, como el peyorativo YO.

Ningún espíritu regalará jamás flores a E-Go, que no sirvan a sus fines; que siempre incluyen celo y al mismo tiempo, seducción. El espíritu gusta señalarse más aristocrático. Más de arriba.

Por ello, el Ello será descubierto, ya no por Freud, sino por cualquier espíritu que fuera, como impersonal, primario, primitivo, bajo, primordial, instintivo, impulsivo, pulsional, incontrolable, ciego, elemental, y para salvar distancias: biológico.

El mismo “despectivo” calificativo de “ELLO”, descubre a esta cosmovisión esforzándose por poner un artículo, y como adición, presentarlo neutro.

Considero a este E-Go en capullo tan oscuro y callado, que resiste cualquier artículo que le quieran endilgar.

Necesitan frente a tanto silencio, redoblar apuesta, y meterlo en el corset de cualquier artículo que al espíritu “superior”, se le ocurra con despliegues intelectuales ensamblar.

Aun así, E-Go calla. Porque más allá de los abismos; más allá de esta ex-sistencia, como ya lo he expresado cientos de veces, en toda re-sistencia; en toda con-sistencia; en toda per-sistencia, sub-sistencia y permanente a-sistencia, está firme, este oculto, callado y más sufrido anciano Padre de bondad.

La esencia de nuestra identidad la pone E-Go. Y la graba en internalización de sacrificio, en inmanencia pura.

 

La actitud de la conciencia “superior”, “regalo” del espíritu, se planta frente al misterio de E-Go con rica presunción.

Cuando Heráclito dice, que la presunción es una enfermedad sagrada, no puedo imaginar al Hombre a secas. Sino al espíritu en él. Al Hombre ventilado.

Por ésto aquello de: Psijé más seco, más sabio y mejor.

Aun así, nadie lo envidiaría.

 

Las internalizaciones a través de sacrificio caben. Y de aquí, esta pequeña cosmovisión; tan dolorosa como poco acreditada.

El pobre viejo había vivenciado que “alguien” moraba en los abismos del logos. Y lo sabía seco. Quería Psijé más seco. No pudo nombrarlo.

Ese era E-Go en tiempo de sacrificios.

Intuía que más allá del espíritu y sus ánimos en nos, imaginación, inteligencia, creatividad y amores regalados incluídos, tales dones no podrían un día impedir, que volviéramos a ser hospedados como él, en las tripas de E-Go.

Tan salvajes, como niños. Tan testarudos, como obligados en amor propio.

Aunque un poco más húmedos que el inolvidable senecto y profundo efesio.

En renovada carne viva. Y por cierto, con una particular integridad.

No, la de un espíritu o código mesiánico. Sino ésta, de tripas hogar.

Aún así, nadie pondría en duda las imaginarias ventajas con que corre el espíritu y sus vientos, frente a soporte “tan” inferior de callado E-Go.

Si internalización a través de sacrificio permitió descubrir algo, es ésto que refiere de noble meollo duradero en E-Go. Por ello elegido.

 

Su transferencia o impregnación no es precisamente dialéctica.

Por ello el Yo, el Yo ideal, el super Yo y todos sus atributos imaginados, conformarán referencias intelectuales válidas hasta el mismo borde de abismos.

Que luego morando en ellos, habrán en otras cosmovisiones de acertar a prosperar.

Tampoco la invención del “Otro”, incluídas mayúsculas, descubre a E-Go.

Decir que la mitad superior del cuerpo pudiera ser más importante que la de abajo, es forma de apurar hasta dónde pudiera el espíritu facilitar conformar nuestra mirada.

Sin duda, mi cuerpo, también él escindido, tiene otra opinión a dar.

 

Cuando el alma se abre, genera atracciones, que de no mediar respetos limitando tanto amor, sería imposible recibir y advertir tantos favores.

A esta sutil atracción y a la atención que deviene llamo: asistir el presente;

t’eon emmenai en Anaximandro, (versión Heidegger).

 

Un amor puede más y más crecer, cuanto más espaciosa sienta el alma al espíritu que prima en ella; y viceversa.

De esa relación de deseo, placer y atención, soplan los mejores ánimos de toda simpatía.

De la relación de dificultad, reclamo y desatención, soplan los ánimos para sostenidas dispatías.

Que ya agravadas, van a insuflar los caminos del Yo hacia los altos y delirantes abismos del Alba; o hacia oscuros abismos de vacío existencial.

Todos estos vientos son soplados por el espíritu a su insuflado Yo, para su atención.

El presente del Hombre esquizofrénico se conforma desde el estado más empático de E-Go para asistir los presentes, que a través del alma el espíritu regala.

Dones eurísticos, que a través del azar y el trabajo afectivo,el espíritu a través del cuerpo fundido con alma, anima y luego devela. E-Go, copartícipa en amor propio, tanta providencia.

El “toque” sensible de E-Go en el cuerpo, ha sido posterior al del espíritu.

Las suertes del Hombre dependen de los ánimos que se le regalan y sin duda comprometen.

Ningún espíritu regala animus desde su capital de gracias, porque sí.

Ámbitos del psiquismo son aquellos susceptibles a los movimientos, empujes y temperaturas del "viento". Ausente el ánimo, E-Go permanece sin descubrir movimientos íntimos.

A pesar de ello, su savia nunca cesa de fluir; ni aún en angustias.

La riqueza que parece a todos interesar, es la que a través de los cimientos de E-Go brota cuando el "ánimo" lo asiste. Y que E-Go hospedando en plena confianza, devuelve en sostén de desarrollo destinal.

La riqueza de E-Go repito, es cimiento y savia que desde sus terruños brota; y nuestro cáliz contiene. Que a pesar de pesares, son siempre riquezas medulares. Que aunque no se manifiesten como las del viento, conforman esencias de esa materia prima que sugiere Jung.

Los presentes del espíritu, apuntan al ser de E-Go, para un destino que lo relacione y en el que ambos cohabiten.

Amén del sostén de los ánimos, cabe en conflictos discernir por el sostén de las ejemplaridades ancestrales; y cómo llegan a nutrir nuestros afectos en sostén de sacrificios.

No sólo nuestros espíritus amantes; también nuestros seres queridos del más acá se precian de estar con nosotros, cuando de alguna forma esas esencias van alcanzando con sacrificio su entidad. A todos y para todos, los frutos del amor que los reúne.

Hay largos períodos en la vida de E-Go que pudieran no interesar a nadie,sino a quien esté en situación similar, y que por una breve apoyatura de identidad se detenga con brevedad en su compañía. En estos períodos E-Go no parece reunir. Sin embargo, está retroalimentando las reservas de su savia.

Un día será elegido. En tanto, fortalecido en silencio, labra así su prolongado porvenir. Labrador estoico. Calando su raíz en lugar de soledad.

 

Todos los fastidios que se atribuyen a E-Go, son reclamos que mil espíritus soplan, para evitar que los sacrificios de E-Go abandonen dulzura.

Que ni aun desdibujando en grado extremo su carácter y seriedad, alcanzan a moverlo de su senda y desvirtuar.

Cimientos transmisibles a los de su raíz. Los que nacieron o fueron injertados a ella. En este sentido, y en estas circunstancias más que nunca: E-Go no da celos. Sino pena.

 

A no olvidar, que como hemos tomado la decisión de marchar hacia atrás, desde el final de Hillman hacia su principio, pudiera confundir que aun no estemos necesitando hablar de sus arquetipos; otros que los más personales.

Cuando Hillman habla de la conciencia del ego como "monoteísmo de la conciencia", no descubre que tal pobreza pudiera ser constitutiva de E-Go.

Y que hay un tiempo y circunstancias en muchas vidas, que reclaman esa oportuna, aunque siempre dolorosa consideración.

Por cierto que en estos tiempos de armonización primaria, nadie hace fiestas en el alma. Ni el arquetipo; ni los demás espíritus; ni nadie que no esté dentro de encapsulado E-Go, reconstituyendo conductos esenciales de su ser.

El ser y estar de E-Go, por sus diferencias con el espíritu en el alma, conforman leño tan firme y elástico como "esencial". De aquí su carácter.

Sin ese asiento, el ventilado Yo no tiene la más mínima posibilidad de sentirse, tensionarse o apasionarse.

No basta con el vientecillo del animus.

Por cierto que el ánimo teje su oportunidad. Pero el matraz de E-Go, que es cuerpo sirviente y soporte del alma, por E-Go mismo abierto a bordar esperanza, ha de estar dispuesto para que el ánimo teja sobre él su destino común.

Y ésto, sólo cuando ha llegado su hora.

En la preparación de esta hora han trabajado muchos; tanto de la raíz; como del espíritu que ayudará ese día a fecundar.

Hay así una fuente de identidad que es propia. Y otra regalada por un espíritu para el amor en destino común.

El amor del espíritu aspira a tejer destino en el matraz más apropiado.

Ese es el orgullo medular de E-Go.

La estructura de E-Go es anterior y posterior al amor que se genera en la relación con el espíritu. Pero de él depende para florecer y así servir y generar.

Muy en claro, por inmanente, anterior a la “persona” que lo ventila; y por su permanencia, posterior a su personalidad. Tiene cimiento propio; y por él fue elegido.

El ser del Hombre, antes de nombrarse ya está cimentado en E-Go; pero claramente se manifiesta por los soplos del espíritu, y así su personalidad sostenida por un espíritu desde el alma.

La personalidad es así, don del espíritu; que de la relación de espíritu en el alma y cimiento vivo de E-Go, sus atributos devienen.

El espíritu hace visibles los frutos de su unión anticipando desde el alma las miras de existencia. Así el alma resulta jardín donde esfuerzos y ensueños florecen; brisas que acarician a E-Go, cohabitado, festejado por su amor.

Pero el alma al igual que el cuerpo, se apoyan en su cimiento y se nutren silenciosos de su savia. Hospedando luego todos los ánimos que pasando a través del alma al cuerpo, acerca el espíritu para ventilar humores.

De Lope recordando: "el hombre que es todo alma, está cautivo en su cuerpo".

Pero aunque Lope no lo haya advertido en su "Hortelano era Belardo": "el hombre que es todo cuerpo, tiene cautivado al espíritu en su alma".

Así, y aún apareciendo "salvaje".

Y no he referido de su cabeza.

He dicho “cuerpo”.

La estructura de E-Go es medular. No se puede ser; menos aún estar, sin E-Go.

Podemos descubrirla rígida o flexible. Primaria, arcaica, sólida, rudimentaria, pulsional, salvaje. Pero nunca sin E-Go. Cimiento de cada eje. Lleno de riquezas que el espíritu sabe “ocultas”.

En circunstancias de máxima tensión de sus tramas, aun sin advertir, cabe su sostén de permanencia. Aún en desestructuración y nuevo rumbo destinal.

Aquí reafirma lo irreductible del ser y el estar de E-Go; que en su mayor pobreza y soledad, en cercanía afectiva, aunque pasen mil años afirma.

Y a todos, siempre, con secreto amor protege y enriquece.

De su dolor, que sólo él conoce, amasa aquel capital de gracias, que pervive en la esencia del hogar sin fin.

Esencias del hogar constituídas no pocas veces desde tremenda soledad.

Soledades y pobrezas que pudieran un día ser parte de nuestra más honda e indiscernida riqueza.

Discernimientos elementales que buscan responder a tantos ignorados sacrificios internalizados por E-Go.

Sacrificios que el espíritu en el alma puede postergar. Pero sólo eso. Un día no puede impedirlos.

Ese día, tensionado, oportuno, un espíritu en el alma se reviste de arquetipo, para “re-cordar” al Hombre y enviarlo justamente a su misión.

Y los lazos de unión que a E-Go tanto atiran, de mil formas arrancarlos, probarlos y así recordarlos.

Sacrificios que he visto por mil en mi más antigua tierra vizcaína.

Sosteniendo las esencias. Preservando incluso las entidades de centenarios caseríos. Donde todo un pueblo hoy no demora en descubrir su primigenia esencia, revestida con la nobleza de la mayor cuidada pobreza.

Pobrezas de tal dignidad que meten miedo.

Sostén de comportamientos de tanta dureza, como inclemencias puso el tiempo y el lugar en su camino.

Tornándolos inolvidables centros de resistencia, de identidad y asentado orgullo.

Que así cimentados aparecen dispuestos a hospedar todo tipo de ánimos.

Esta conciencia que fuera humillada de su propia pobreza y exaltada a resistir, se constituye de suyo en el esfuerzo, que no le viene sólo del alma, como de su más propia raíz esencial.

Que se revela en silencio.

El viento no habla de ella. Pero en el dolor somos inevitablemente invitados a re-cordarnos a ella.

Su origen sienten sólo los que tocaron ésta: su raíz esencial.

Todos los clamores audibles del Yo, son impulsados por el espíritu en el alma.

He visto al Hombre y a ese espíritu en el alma llorar y clamar a mares; mientras E-Go permanecía a su lado con profunda compasión. Sin atinar más que a permanecer; y ayudar, aún silencioso, sentado, sosteniendo.

El espíritu en el alma es lo más extrovertible. Más que cualquier "realidad exterior".

El espíritu en el alma puede "alelar".

E-Go jamás. Sólo puede permanecer.

E-Go no es volátil. Aunque lo disfracen y le pongan alas prestadas.

El espíritu en el alma "juega" a presumir volatilidad en ese Yo, al que repito, llaman los anglosajones “ego”.

Al que luego con más viento interpretan, endilgándole el Ello y el superYo.

Pero si hay algo que permanece firme en medio de los variadísimos efectos del amor, es E-Go. Aunque lo pinten y deformen en mil humores.

Y no sólo permanece; por demás sostiene todas las afrentas y miserias que le endilgan.

De Lope va lo que sigue:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde, animoso,

no hallar fuera del bien

centro y reposo,

mostrarse alegre, triste,

humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso.

Huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe;

dar la vida y el alma a un desengaño:

ésto es amor. Quien lo probó lo sabe.

 

Por entonces el Hombre de carácter exhibía energías, que no resulta fácil hoy encontrar reconcentradas como en aquél Lope señalador:

"cómo puedo alcanzar a ser discreto, si tengo el corazón en dos partido".

Esta supuesta exhibición de E-Go está alimentada desde los vientos huracanados que sopla el espíritu en el alma.

La revelación de semejantes dispatías no responden sino a este espíritu.

Ningún E-Go llega a tanto y tan lúcido decir. Sólo arriba en silencio a contener su más sufrir.

Padre de raíz.

La esencia primordial de E-Go pasa, repito, por la larga memoria de su permanencia; de su consistir; de su resistir; de su insistir; de su persistir; de su subsistir y de su asistir.

Todas las veleidades y caprichos que le atribuyen a E-Go, son infundios sembrados en el alma por los mismos huéspedes que tejen y soplan en ella para sacudir su tronco. Intentando forzar y trasplantar, aún desnuda, su raíz. Amores propios contrapuestos.

Toda la psicología está construída alrededor de estos infinitos y contrastantes entretelones que el espíritu da y recibe desde el alma.

Visten a E-Go del Ello; que luego me dicen contenido por el superYo.

Acomodadas creaciones del espíritu en el alma, como ésta que va de mi pluma.

Que cada vez que la detengo, roban líbidos al vientre tentando ascensos.

Las imágenes de E-Go si brotaran de sus cimientos, serían de una sencillez que abismarían. Tan sencillas y veladas que nunca se revelan en el alma, como éstas del espíritu antes de un día manifestarse Alba. E-Go, callado, pareciera estar aquí, más que nunca a su servicio.

Tantos atribuídos "caprichos" de E-Go, no son sino juegos de seducción y odio en el alma, provocados por uno o dos espíritus en celo.

Vuelvo a repetir: E-Go en el Hombre no es viento.Sólo permanencia; llámenla tozudez si quieren; irreductibilidad; o lo que mejor parezca.

En su soledad le está vedado presente; que sólo del alma al imaginario viene. Alma que E-Go dispone y sostiene, para que el espíritu en ella logre asistir.

Quien pueda vivir así, puede sentir, cuál fuera la esencia de E-Go a considerar.

Del alma en cambio, todos los cambios: los críticos, los eurísticos y los fenomenales. Los ánimos y las tristezas. Los odios y los amores. La riqueza y la miseria. La persona y apariencia.

La moda y la ciencia. La objetividad y la “subjetividad”. La psicología y la fenomenología. La hermenéutica y la mitología.

Del espíritu en el alma, también así, el momento oportuno tejer; tensionando al máximo y al mismo tiempo, en la existencia sus tramas.

Drama sin par, será también éste, creación del espíritu, en ese particular hospedaje llamado alma, donde inmanencia y trascendencia se vinculan.

De estas forjas sobrevienen más allá de su silencio, señas en carácter, que de E-Go en particular y su permanencia refieren.

Cuando muere el cuerpo, el reflejo de E-Go no es su osamenta, sino lo que pasado el tiempo, de él en otros y en su terruño, de sólo verlo se menta.

Si de la madre del valle puede decirse que nunca muere, de E-Go puede decirse, que resuscita, aunque dos veces muera.

De lo que viene del espíritu en el alma, todo puede decirse. Porque todo lo dice; y a E-Go tanto bendice, como maldice.

De E-Go nada que lleve el viento.

Sólo lo mueve, le desprende, le arranca, le acaricia y le amenaza.

Aun así, con gusto repito: permanente es el fluir de su contenida savia.

Todo lo que es viento, como también el fuego y el desaliento, son del espíritu.

Aunque no obstante, fuego perenne hay de E-Go en su savia.

Todo lo que constituye lo propio del alma recibe de E-Go cimientos y savia.

Todo lo que es espíritu siempre necesita alojarse en alma, para revelarse a través de ella. Aquí manifiesta al Hombre su atracción.

Al que primero reviste de amor;

y luego con piel de asno, para que trepe la carga al cerro.

O plumas de colibrí, para invitarlo consigo al vuelo.

Finalmente este mismo espíritu dice que esa raíz es cordero. Y pone a la vaca el cencerro. Así se hace establo.

 

Por último y una vez más: el patrimonio no es viento.

Aunque éste lo discierna, y ayude a su sostén.

Y juntos descubran su mutuo gozo esplendor.

La raíz es arquetipo silencioso propio.

Por eso el espíritu se cubre con imagen y apura funciones de arquetipo,

para entrar en relación de éxtasis profunda con la raíz; y con el Hombre.

Lo que es raíz pertenece a una fuente.

Lo que es ánimo a otra.

El esplendor, es su reunión.

La energía que mueve la savia

y la que mueve el viento,

son de altísima diferenciación.

Como también sus identidades,

a pesar de su atracción.

De ellas, y hacia ellas,

de sus diferencias y atracciones,

esta energía a destinos va.

Que sin diferencias,

con sólo atracciones,

muy pobre sería la función.

 

 

Estaciones (de la locura) en el alma

.

El alma primera

es fruto en uno

de dos que unen

en más de cuatro

el pasado del hogar.

 

El día llega,

aquel que despierta

como arquetipo en el alma;

aquella que luego

cercana el alba

devela ser arcana

mujer candelaria.

 

La sigue por éxtasis.

Y en su logos abismal,

colmando su cáliz de piedra,

su corazón estalla.

 

En inmensa noche luminaria,

el Alba de los consuelos,

en alma en su mismo cuerpo

lavado el Hombre,

acariciándolo encarna.

 

Hospedado por su arcano

y silencioso Padre natural

crece el niño en trabajos.

Cimiento y savia de E-Go

que en genitales y vientre

así lo encarna.

 

Gracias y alientos,

destino y vínculo urdiendo,

arcanosy espíritus,

viento y cimiento

en preciados amores y azares

en mi cuerpo dicen

que estoy renaciendo.

 

Pág. 99 del pdf

Francisco Javier de Eitzaga Amorrortu

La viga de cruce . 1 . 2 . 3 . 4 . 5